

DETRÁS DE LCDA
Desde siempre sentí una conexión profunda con el arte, la música, el canto y la naturaleza.
En los momentos más difíciles de mi vida, crear fue refugio, sostén y medicina. Cantar, tocar la guitarra, pintar, crear con las manos… eran formas de volver a mí cuando todo fuera parecía demasiado.
Con los años he entendido que esa necesidad no era casual: era mi manera de sanar, de escucharme y de transformar lo que dolía en algo bello y real.
Hoy, La Ciencia del Alma sigue creciendo conmigo. Ya no nace solo desde la herida, sino también desde la conciencia, la calma y la elección. Elijo crear desde quien soy ahora, con más verdad, más respeto por mis procesos y más amor por lo sencillo y lo auténtico.
Este proyecto sigue siendo íntimo y personal, pero también compartido. No busco promesas ni resultados concretos. Solo deseo que cada creación llegue a quien la necesite, como una pequeña pausa, un recordatorio o un abrazo para el alma.
Si estás aquí, quizá no sea casualidad.
Gracias por formar parte de este espacio donde crear también es sanar 🤍✨


